miércoles, 23 de octubre de 2013

CUARTO DIA, SABADO EN LA TIERRA DE LOS VIKINGOS

Nuestro día comenzó temprano, ya que teníamos un viaje largo por delante para visitar el colegio adventista Vejlefjord Skolen cerca de la ciudad de Vejle, que queda en el extremo de un fiordo. Sería un viaje interesante, que nos permitiría conocer gran parte de Dinamarca, ya que pasaríamos a la parte continental del país, la península de Jutlandia.

Sábado de mañana, la ciudad tenia poco movimiento. Observen los típicos edificios de varios pisos, también la bicisenda entre la vereda y la zona de circulacion vehicular.



Josefine, la hija de nuestros amigos modela para un gimnasio y su imagen esta en las carteleras y en los colectivos. Aprovechamos para sacarnos una foto cuando la buscamos a su departamento.


En nuestro viaje, debíamos cruzar el gran puente colgante del Gran Belt (en danes,  Storebaeltforbindelsen) a ver quien lo pronuncia bien! Este puente es el tercero mas grande del mundo, con 16 km de longitud y un tramo de 1,6 km de suspensión sobre la entrada del Báltico. Este puente va desde Zealand, la isla donde esta Copenhague, hasta una pequeña isla, llamada Spongo, sobre el estrecho del Great Belt. En esta isla de Spongo, aparece el ferrocarril que cruza este tramo del estrecho por un túnel subacuático. Desde allí, carretera y vías por sendos puentes se dirigen a la parte continental de Dinamarca, primero pasando por la isla de Fyn y luego a Jutlandia, que es Europa continental. 


En realidad, ninguna fotografía puede dar una idea de las dimensiones de este puente. Son tres manos de cada lado, dos para circular y una de banquina por emergencias; y la altura de los pilares hace que muchas veces estén ocultos por nubes. Si calculamos en 2 metros la altura del auto blanco que esta cerca de los pilares, entra muchas veces hasta llegar al primer travesaño, tal vez hay 50 metros y el tramo que continua el travesaño es mucho mas alto que el primero, por lo que intuyo que tiene que haber mas de 100 metros desde la calzada a la cumbre (no pude encontrar información de la altura)


Hay otro puente gigantesco que une a su vez Zealand con Suecia, (de Copenhague a Malmo) sobre el paso de Oresound . Este sistema de puentes y rutas permite el paso de Alemania a Suecia, pasando por Dinamarca todo por tierra, sin necesidad de usar ferries como en el pasado. Son megaestructuras, obras de arte de la ingeniería.


Llegamos al colegio a media mañana, escuchamos una gran interpretación de órgano durante el servicio religioso. Algunas vistas del campus abajo. Los terrenos llegan hasta el fiordo, por lo que tienen playa de mar... pero helado!!


Durante el almuerzo tuvimos la oportunidad de saludar a Amec, un joven que conocimos en Valle de Angeles, Honduras y esta haciendo un trabajo voluntario. Fue una alegría encontrarnos en tan distante lugar. 


Sonriente Amec en primer plano... extraña los frijolitos hondureños, pero se ha adaptado bien a las costumbres y alimentos locales.



Después del almuerzo, nos dirigimos a la "playa" donde Raquel se entretuvo recogiendo recuerdos entre piedras y algas.

De hecho, debido a las piedras que dejaron los glaciares al retirarse, la playa del fiordo tiene una plataforma para permitir las zambullidas y evitar lastimarse con las rocas de la playa. Se entra y sale al mar por ese muelle.

Los hijos de nuestros amigos, Josefine y Benjamin, llevaron a su amiga lesionada hasta la playa... y luego se turnaron para subir por el camino la silla de ruedas. 

Al ir avanzando la tarde comenzó nuestro regreso, primero por los caminos rurales y luego por autopista rumbo a Fredensborg.




Como no hay grandes alturas, los campos se parecen bastante a los de Entre Ríos, con lomadas y bien cultivados, aunque hay bastante mas bosque, especialmente en las zonas altas donde sospecho la tierra no es buena para cultivo y dejan crecer el bosque.


Así fue terminando el ultimo día completo en Dinamarca. El domingo a la tarde saldríamos rumbo a Bangkok, al encuentro de nuestros hijos.


Era ya la ultima noche y teníamos mucho para conversar todavía. Faltaban menos de 24 horas para la partida.

martes, 22 de octubre de 2013

TERCER DIA, VIERNES EN LA TIERRA DE LOS VIKINGOS

 Despertamos observando el sol que en esta época del año no se eleva mucho en el horizonte. Para ese entonces, nuestros amigos ya habían hecho su carrera de la mañana, y como estaban frente al lago, también se habían zambullido en él… el agua estaba creo que a unos 7 grados… los vikingos soportan en frío y se han adaptado a él y la cabaña tiene también sauna. Todo bien escandinavo.



El sol ya brillaba sobre el lago cuando nos levantamos, y el desayuno estaba esperando



Después de otro suculento desayuno, donde no falto el arenque, pescado muy apreciado en estas latitudes (esta en el frasco en la foto anterior) tomamos un tiempo para ir a recoger hongos en un campo cercano. Raquel resulto muy buena para localizarlos e hicimos una cosecha abundante.






En viajes a Europa participamos una vez de una búsqueda de hongos en España,
Ahora en Dinamarca repetimos la experiencia y las dos han sido muy hermosas.





La cabaña de nuestros amigos esta en un lugar hermoso, el típico bosque escandinavo con muchos abedules, arboles de hoja perenne y tronco plateado, (familia Betulaceae, orden Fagales) de los que existen varias especies típicas de los climas fríos.


Entre otras cosas, tuvimos tiempo de hacer un paseo en bote por el laguito y practicar un poco con un arco de caza.








Finalmente, cerca del mediodía vivimos la aventura más interesante en estas tierras… visitamos un parque de alces y tuvimos la experiencia de darles de comer cuando metían la cabeza dentro del auto.

 Pero antes de llegar a la reserva, tuvimos que hacer un alto en el camino para ver  y comprar golosinas, a la que los suecos son muy aficionados. Este lugar simula un avión y se llama Candy Airlines. La historia interesante de este lugar es que Arne mostró unas fotos del avión al repartirles algunas golosinas a los chicos del orfanato en Honduras. Uno de los chicos escribió una carta para ver si el avión podía ir a Honduras a llevar dulces. Arne la presento a los dueños del lugar y desde entonces lo proveen de dulces cuando viaja a Honduras.


Después de un rato de viaje, mientras probábamos diversos caramelos llegamos a la reserva. Para dar una idea del tamaño de estos cérvidos hay una estatua de tamaño natural, donde nos subimos. Son bichos enormes y la característica que tienen es que en el invierno a los machos se le caen los cuernos y vuelven a crecerles en la primavera, cada año sale una punta mas. Mas puntas, mas años.





Encontramos un macho con una buena cornamenta pero no pudimos convencerlo de que se acerque al auto.




Finalmente encontramos una hembra con su cachorro que estaba dispuesta a probar las manzanas que traíamos con nosotros.




Despues de probar la primera, estaba dispuesta a meter toda la cabeza para alcanzar la fruta.




Observen esa narizota. Nuestros amigos nos contaron que una vez, haciendo esta maniobra, al animal se le ocurrió estornudar dentro del auto... fue todo un desparramo de moco!!


Como para finalizar el día, después de los alces, recorrimos un poco la campiña sueca y llegamos a un pueblito de pescadores muy simpatico. Sacamos una foto frente a una casa de madera de 1789 que esta implacablemente conservada. Todo inmaculado en este lugar, hasta un baño publico con flores, muy limpio y donde se palpa la educación de la gente cuidando todos la cosa publica.






Típica casa sueca, con los colores cambiantes del otoño tiñendo las hojas.



Es un pueblito encantador, con mantenimiento impecable de las casas, todo muy bien presevado. Si esta casa amarilla es de 1787, habría que preguntarse cuantas veces le cambiaron el techo de paja.

Finalmente regresamos a Dinamaca, cruzando otra vez en ferry y con el frío del atardecer golpeándonos el rostro en la cubierta de la nave.  Por eso a la noche, los hongos recogidos en la mañana se convirtieron en una deliciosa cena.


Los hongos que uno ha encontrado en el bosque, tienen un sabor especial.





















miércoles, 16 de octubre de 2013

SEGUNDO DIA

SEGUNDO DÍA, JUEVES, EN LA TIERRA DE LOS VIKINGOS



Comenzamos el día admirando el hermoso paisaje desde la sala (en el segundo piso) observando algunos jugadores de golf en el campo vecino y los colores cambiantes del otoño en los arboles del bosque cercano. Después vino el desayuno.




Después de este suculento desayuno danés, teníamos las baterías cargadas para empezar a recorrer los alrededores, así que después de sacar unas fotos junto al árbol de manzanas que nos había provisto un delicioso jugo emprendimos la caminata hacia el centro del pueblo para ver uno de los castillos reales y la clínica de fisioterapia de Arne.


Tuve que soportar la tentacion de Eva con la manzana... pero la puse en su lugar!
 Hicimos un camino bordeando el lago Esrum y llegamos al centro del pueblo, típicamente europeo con edificios modernos de la simple arquitectura escandinava de líneas rectas y también edificios históricos de varios siglos ya que cercano a este pueblo se encuentra el castillo de Fredensborg.


Los lagos tienen gran cantidad de patos y cisnes, lo que explica el cuento del patito feo
Lago Esrun, gran reserva de agua dulce


Camino al pueblo pasamos por la parte delantera del castillo y pudimos sacar fotos con los guardias

Estos castillos son del tipo francés, con grandes avenidas de entrada y jardines enormes y simétricos

El edificio de la clínica esta en el segundo piso de este edificio, de típica arquitectura escandinava, lineas rectas, simples pero a la vez confortable y funcional


No tome muchas fotos en el interior porque había gente entrenando, pero al menos tengo la foto con la bicicleta programada para diferentes circuitos del mundo...una buena manera de combinar electrónica con ejercicio. La pantalla va mostrando los obstáculos del camino, las curvas y la bicicleta va cambiando la tensión según el camino vaya en subida o en descenso.

Como la reina estaba en el castillo, pudimos ver un escuadrón de soldados dirigirse hacia el castillo para presentar sus respetos, pasando por el centro del pueblo, con banda y todo (una costumbre centenaria cuando la realeza ocupa el castillo).



Me hicieron recordar a los soldaditos de plomo con que jugábamos cuando niños.



Después del paso de los soldados Berit nos llevo a recorrer los jardines del palacio, que desde el edifico principal se extienden hacia el lago. Son jardines magníficos, arreglos con setos, avenidas arboladas, espacios abiertos con estatuas, todo bien simétricos, lo que llamamos jardín francés.



 Avenida que desde los jardines principales del palacio conduce al lago y lo deja ver al fondo



El jardín mas cercano al palacio, con los típicos setos y flores y desde donde estamos sentados, hacia el lago arrancan las avenidas arboladas



Al fondo de esta avenida, el lago y un muelle para uso de la familia real



Un descanso frente al lago. Tal vez no se aprecia en la foto, pero todo lo de metal, tornillos, clavos y herrajes de este muelle es de acero inoxidable.

Para la tarde teníamos programado ir a Suecia, cruzando en ferry desde Helsingör en Dinamarca a Helsinborg, provincia de Scania, en Suecia. En Helsingör se encuentra el castillo o fuerte Kronbog que vigila el estrecho de Oresund, una de las pocas salidas del mar Báltico al mar del norte. En este castillo  se inspiro Shakespeare para el drama Hamlet, por lo que el lugar tiene su atractivo turístico.


Desde el ferry, con el castillo Kronbog al fondo. Allí se inspiró Shakespiere. Para mi fue por el frio que paso alli. A mi entender, esos castillos tienen que haber sido muy fríos. Aquí el viento sopla y aunque estábamos en otoño ya era helado.

Una vez en Suecia tuvimos oportunidad de acompañar a nuestros amigos a juntar provisiones para la estadía en su cabaña. Aunque no entendíamos nada de lo escrito en sueco, todo se veía muy apetitoso, atrayente y de primera calidad. Una vez que tuvimos las vituallas en el auto, emprendimos ya de noche la travesía hasta la cabaña del bosque, donde lo primero que hicimos fue encender la estufa porque con la noche el frió era intenso.

Asi, en el medio del bosque termino nuestro segundo día en los países escandinavos.